Antes de pedir un diagnóstico conviene aclarar el alcance. Trabajamos sobre viviendas y espacios de trabajo reducidos: departamentos, casas chicas, oficinas de pocos ambientes. No hacemos obra nueva, no gestionamos permisos de edificación y no intervenimos instalaciones de gas. Tampoco prometemos un porcentaje de ahorro: lo que hacemos es medir, ordenar prioridades y proponer ajustes que no dependan de refacciones costosas.
Un diagnóstico inicial no reemplaza la revisión de un instalador matriculado ni la habilitación eléctrica del inmueble. Si en el relevamiento aparece una instalación fuera de norma o un equipo con fallas de seguridad, lo señalamos y el trabajo se detiene hasta que ese punto se resuelva. Las comparativas de aislantes y los cálculos de carga térmica son estimaciones técnicas basadas en los datos que relevamos en el momento de la visita.